Colombia es uno de los pocos países de América Latina con grandes avances en materia de conservación del patrimonio audiovisual, desde una perspectiva legal y reglamentaria. Esto, derivado de una tradición legislativa que, a lo largo de los últimos sesenta años, le ha permitido desarrollar iniciativas a favor de la conservación de la memoria colectiva como patrimonio, asegura el subdirector técnico de la Fundación Patrimonio Fílmico Colombiano, Rito Alberto Torres Moya.

“Fue en el año de 1997 cuando en la ley de cultura, se reconoció el valor de los materiales y manifestaciones del patrimonio audiovisual, archivos textuales y gráficos; también los aparatos analógicos asociados con la conservación y reproducción de los soportes sonoros”.

Torres Moya comenta que fue en esa ley de cultura en donde se evidenció la responsabilidad del Estado para promover y fomentar la conservación y preservación de la memoria colectiva. Aunque ya en 1986, se habían creado colecciones y los fondos documentales por medio de iniciativas de la sociedad civil. 

La Fundación Patrimonio Fílmico Colombiano tiene poco más de 30 años de existir y en éstos ha conformado un archivo nacional audiovisual: ha preservado y conservado la memoria colectiva e histórica de Colombia. 

Rito Torres ha trabajado durante dos décadas en dicha fundación, tiempo suficiente para ser testigo de la transformación del interés de la comunidad colombiana, a favor de la preservación de la memoria histórica de este país. 

“Tuvimos la oportunidad de que al final de la administración pasada, se haya dado una resolución novedosa a las leyes que involucran mejoras de trabajo al capital humano, es decir, los expertos que hacen posible la conservación del patrimonio audiovisual con sus conocimientos técnicos, científicos y tecnológicos”.

Trabajos de preservación sonora (Fotos Vía. Rito Torres)

 

Los responsables históricos 

La Fundación Patrimonio Fílmico Colombiano dispone de un archivo con aproximadamente 200 mil unidades que involucran cine, video, fotografías, guiones originales de películas y algunos documentos como contratos antiguos, un centro de documentación y la biblioteca especializada en la materia. Esto, menciona Rito Torres, no hubiera sido posible sin la participación de un grupo de intelectuales reconocidos internacionalmente. 

“Fue a partir de los años cuarenta cuando el patrimonio sonoro comienza a tener forma en nuestro país, con la formación de la  Radio Nacional en Colombia; en tanto que los archivos fílmicos se propician a través de la creación del Cine Club en 1949. Para el año de 1954 se vio necesario implementar una colección de películas para crear una programación. Fue así como se involucró el escritor Gabriel García Márquez, uno de los miembros y fundadores del Cine Club”.

Rito Torres narra que personajes como el escritor Gabriel García Marques, el periodista Álvaro Cepeda Samudio y el pintor Enrique Grau Araújo fueron quienes colaboraron en la creación de la Filmoteca Colombiana. Sin embargo, uno de los eventos que dio inicio a los trabajos de preservación, fue la asistencia  de “Gabo” a un congreso en Varsovia, en el año de 1955. 

“Al regreso de aquel congreso, el escritor le cuenta al entonces director de la ya filmoteca Luis Vicens Mestre, la importancia de copiar las obras del cine nacional, buscar las colecciones y rescatar las películas del cine mudo colombiano”.

 

Taller con Carmen Brito (Fotos vía. Rito Torres)
Taller con Carmen Brito (Fotos vía. Rito Torres)

 

Los tesoros de Colombia

Dentro de los hallazgos más importantes que han dejado los trabajos de preservación audiovisual, destaca una muestra del cine mudo colombiano, material con el que se puede analizar una parte de este fenómeno artístico en américa latina. 

Desde el punto de vista documental, existe un archivo histórico cinematográfico que fue declarado “memoria del mundo para América Latina y el Caribe” por la UNESCO, en 2018; en materia sonora hay registros de algunos discursos de políticos colombianos, así como las voces de intelectuales de la época como Álvaro Mutis, Gabriel García Márquez, Juan Rulfo o Mario Vargas Llosa; y en el ámbito audiovisual se cuentan con registros audiovisuales de actores mexicanos y argentinos que visitaron Colombia, entre ellos la voz de Pedro Infante.

“Los contenidos audiovisuales no son nada sin el contexto. Sin la interpretación de saber cómo fueron hechos, qué pretendían decir y cómo se interpretan ahora. Esto ha permitido que se forme un ambiente propicio para la generación de nuevos patrimonios y que estos sean valorados por toda la ciudadanía”.

Rito Moya explica que uno de los testimonios más antiguos de los que tienen registro, es la voz del poeta y gramático colombiano Rufino José Cuervo, quien en 1890, a la edad de 90 años, hizo uso de una grabadora de alambre para grabar un mensaje a uno de sus amigos, un poeta ecuatoriano que estaba enfermo. Pese a que es uno de los testimonios más importantes, el soporte con este audio se encuentra en una universidad en los Estados Unidos de América y aún no han podido recuperarlo. 

“Nosotros creemos que quien guarda tesoros, guarda tristezas y Colombia cuenta con esos tesoros. Por eso esperamos que esa progresión de preservación se siga implementado en todo Latinoamérica y que Colombia sirva de inspiración para otros países”.

Atención a usuarios en el museo (Fotos vía. Rito Torres)
Atención a usuarios en el museo (Fotos vía. Rito Torres)