Paradójicamente, el rescate de los archivos sonoros responde a la falta de insensibilidad de la sociedad mexicana. Pero a petición de ese desinterés, la sonidista Sibylle Hayem, en colaboración con la Fonoteca Nacional de México, puso en marcha un proyecto para rescatar un aproximado de mil ochocientos títulos sonoros, todos ellos repletos de música de cine mexicano.

Estado en el que se encontraba el acervo sonoro en los estudios Churubusco

“Abandonado” es la palabra justa con la que Sibylle describe las condiciones en las que se encontraba el material con el que trabaja y restaura hoy en día

-Todos ellos son mis hijos. Todo lo que ves aquí y lo que falta,  se encontraba abandonado en los estudios Churubusco.

Sibylle y sus “hijos”

Pese a que los archivos sonoros son un tesoro nacional, en el año de 1997 la música de compositores del séptimo arte mexicano de la época de oro como: Manuel Esperón, Luis Hernández Pretón o Gustavo Cesar Carreón, se encontraban tirados en el piso o formando grandes pilas de cajas, como esperando a ser rescatados.

-La gente no tenía visión de que todo se echaría a perder. La primera cinta que encontré en el piso fueron las tomas de audio de la película “Nazarina” de Luis Buñuel ¿te imaginas?

Ella explica que en algunos lugares de Europa,  hay cuartos completos de música de cine, pero  en México  no hay nada de eso.

-Toda la música está aquí. Menciona Sibylle mientras señala los anaqueles con cajas en perfecto orden, cajas con cintas que fueron restauradas y digitalizadas por ella.

Lamentablemente no todo el material corrió con la misma suerte y el mal estado de algunas cintas las hizo enmudecer. Nadie supo qué contenían.

Sibylle es sonidista de profesión e ingenua del sonido por convicción. Nació en Francia, pero dice que es mexicana. Por las mañanas da clases de francés y a veces de cine. Pero su fuerte es la preservación del material sonoro que reposa en un pequeño cuarto oscuro,  con un par de anaqueles llenos de cajas. En  esas cajas hay discos de corte directo, y en esos discos hay historia, una parte de la historia de México que no se ve, pero se escucha.

La mayor parte del tiempo Sibylle está acompañada de una grabadora “Studer” con la que limpia las cintas magnéticas de los discos, mientras que en la computadora se reproduce una película, por lo general de la época de oro. Pero Sibylle no ve las películas, ella solo las escucha.

-La música es la emoción de la imagen, comenta mientras remueve algunas cajas del anaquel e imita la voz de María Félix.

-Es muy fácil venir y decir que todo está muy limpio, pero no sabes que batalla fue esto.

La sonidista narra que uno de los primeros problemas a los que se enfrentó es que la digitalización en México llegó muy tarde. Tanto que para 1997 no había herramientas para convertir los audios analógicos a digital.

-Si no había digitalización, no había materiales. Tan solo un cable americano para digitalizar los audios de una consola a una computadora, costaba dos mil dólares. Eso era carísimo para los estudios Churubusco.

El cable tardó en llegar casi cuatro meses.

Sibylle explica las cintas que componen el sonido de una película analógica.

La sonidista tuvo una ruptura con México y regresó a Francia, pero como buena mexicana se vio en la necesidad que la vio crecer como sonidista y fue en el año 2017 que decidió comenzar por lo básico para conseguir un convenio con la UNESCO: hacer una base de datos.

-Fue un buen momento porque ya había internet y eso me ayudó a checar los créditos de las películas y ver a los intérpretes y las películas que sonorizaron. Con ello pude pelear ante la UNESCO el rescate de los archivos sonoros.

Dentro de los materiales que se rescataron, en su mayoría se encuentran discos de corte directo o cinta magnética del año de 1946, que albergan la música de fondo de algunas películas de Pedro Infante, o películas del director de cine Arturo Ripstein. Incluso, se escuchan las tómas de Agustín Lara y su piano.

La sonidista reconoce que entre el acervo, existen películas que no son buenas pero la música de fondo es extraordinaria. Ella recuerda las películas mexicanas y sus monstruos hechos de cartón

-Eran grandes películas, la música era excelente y todo se grababa en los Estudios Churubusco.

El primer traslado fue en octubre del año 2018, tras lograr un convenio con la Fonoteca Nacional de México, los Estudios Churubusco y la Cineteca Nacional de México Parece insatisfecha por la lentitud con la que se desarrolla la preservación del acervo sonoro, pero todos le dicen lo contrario. Al final del día, sí hay mexicanos que se preocupan por su patrimonio. Sibylle es parte de la estadística.