El 21 de junio de 1948 la compañía Columbia Records presentó el disco de doce pulgadas (30 centímetros) de diámetro y una velocidad de 33,33 vueltas por minuto. Cada cara del disco duraba 23 minutos.

Con el arribe de los discos de acetato, el mundo se podía permitir escuchar música, incluso los coches llegaron a incluir tocadiscos. Los acetatos se convirtieron en un producto de masa, una pieza de culto y con ello el símbolo de toda una generación.

 La  fabricación de los discos en vinilo permitió hacer los surcos más pequeños, así como mejorar la calidad del sonido y poder tener espacio para más música. Hacia 1985 el disco de vinilo comenzó a ser desplazado por el CD-Audio, dispositivo que tenía la ventaja de ser más pequeño.