PRIMERA CONFERENCIA

Diego Rivera explica al público la forma en que abordará el ciclo de conferencias. Anuncia que examinará la teoría y la práctica del arquitecto José Luis Hernández Mendoza y posteriormente alternará un arquitecto, un pintor, un escultor, un grabador.

Yo procuraré presentar a ustedes los hechos de una manera clara para que no sea un dictado desde una cátedra del Colegio Nacional sino una presentación de ejemplos para que el raciocinio y la sensibilidad de ustedes puedan juzgar libremente la obra de los que ya empiezan por fortuna a construir una expresión nacional, que de tan nacional tiene las características necesarias de universalidad.

Diego Rivera


 

SEGUNDA CONFERENCIA

Comentarios sobre la pintura cubista y la arquitectura moderna

En 1928, los mejores arquitectos modernos se reunieron en Berlín para asistir a un simposium en el que tomaron parte arquitectos holandeses, daneses, escandinavos, austriacos, todos los de la Europa central. Yo me encontraba en esa ciudad. Unos estudiantes norteamericanos (es decir jóvenes arquitectos becados) consultaron a los participantes quién era el mejor arquitecto moderno, y los asistentes al simposium resolvieron que el padre de la arquitectura moderna y el mejor de los arquitectos modernos era Frank Lloyd Wright.

Diego Rivera


 

TERCERA CONFERENCIA

Sobre la teoría Técnico-Escénica-Psicológica y la práctica del ingeniero arquitecto José Luis Hernández Mendoza.

Esta teoría tiene como meta lograr para el hombre el máximo de bienestar tanto físico como psíquico, considerándolo en su verdadero valor como un ente compuesto de mente y espíritu en toda su compleja integridad y en plena actuación dentro de los escenarios o ambientes creados por el arquitecto, tratando de aprovechar todos los recursos que aporta la ciencia de acuerdo con la técnica más estricta en unión de la valiosa contribución, tanto del arte como de la psicología, formando así un triángulo armónico de equilibrio.

José Luis Hernández Mendoza


 

CUARTA CONFERENCIA

Exposición de la teoría del arquitecto José Luis Hernández Mendoza Rivera dedica parte de la sesión a la lectura de la teoría Técnico-Escénica-Psicológica. Teoría e historia, y obras realizadas con la misma y comenta el escrito del arquitecto Hernández Mendoza.

Esta teoría sustenta como misión muy interesante la de exigir una perfecta composición espacial con alta calidad técnica y plástica que satisfaciendo una detallada investigación y un programa de necesidades y programa arquitectónico exigente y minucioso, así como un riguroso diagrama de organización y de funcionamiento, se adentra de lleno en el complejo e interesante aspecto psicológico, tratando de estudiarlo en toda su integridad y en forma eminentemente realista, fuera de literatura vana, contribuyendo en forma estrecha y valiosa la ciencia y el arte con sus enormes recursos.

Diego Rivera


 

QUINTA CONFERENCIA

Exposición y comentarios sobre la producción arquitectónica de Hernández Mendoza.

En 1951 fui llamado para formar parte del grupo de técnicos encargados de estudiar el proyecto de conjunto de la Ciudad Politécnica, siendo posteriormente encargado del proyecto y realización de la Escuela Superior de Ingeniería Mecánica y Eléctrica; después de tomar en cuenta su tradición, sus diversas etapas históricas y evolutivas y conocer al detalle su plan de estudios en vigor, así como las mejoras que se tienen proyectadas en cuanto a su organización y funcionamiento futuro, en vista del creciente impulso que han tenido en la técnica y la industria en México, enmarcando la necesidad de la alta preparación de profesionistas en estas especialidades. Una vez adentrado en todos sus problemas y luego de palpar en pleno funcionamiento el ambiente del actual recinto de la ESIME (y de ser asesorado por diversos especialistas de las distintas carreras y tomar en cuenta su psicología promedio), empecé a esbozar el proyecto a través de numerosísimos y detallados ensayos en los que se analizaron a conciencia todas las posibilidades de soluciones, cada una de ellas con sus ventajas y desventajas. Por rigurosa eliminación se fueron seleccionando las de más alta calidad hasta encontrar soluciones óptimas que permitieron llegar al partido arquitectónico fundiendo las características mejores de los proyectos estudiados.

José Luis Hernández Mendoza

 

Ahora voy a presentar a ustedes la prueba plástica, la prueba material, de lo asentado por el arquitecto Hernández. Va hacia la arquitectura para beneficio de la humanidad, algo que puede ser extensible a toda actividad humana, lealtad para el oficio y lealtad para la profesión, para bien de la humanidad

Diego Rivera


 

SEXTA CONFERENCIA

Así que me voy a ver obligado a cambiar un poco el programa. Vamos a proyectar algunos aspectos de maquetas y algunos detalles de obras del arquitecto Hernández para ejemplificar la actitud característica de él, que lo es también de sus discípulos, pues el arquitecto Hernández es maestro de Composición del Politécnico. Se ha formado ya un grupo muy interesante de arquitectos jóvenes que adoptan los puntos de vista de él, pero cada uno con su personal originalidad.

Diego Rivera


 

SÉPTIMA CONFERENCIA

Hicimos notar que en la arquitectura —matriz natural de todas las otras artes plásticas—, se ha manifestado la misma canalización doble de todo el siglo XIX y lo que va del XX. Hicimos hincapié en el quincuagésimo aniversario de la Sociedad de Arquitectos Mexicanos, para recordar cuál ha sido la arquitectura de esos arquitectos que tienen 50 años de asociados. Y ateniéndonos a los hechos exactos hubimos de constatar que en la arquitectura, como en todas las otras manifestaciones del arte de México, hay dos tendencias, perfecta y desgraciadamente separadas: la tendencia que proviene de lo que el pueblo hace para el pueblo y la tendencia de lo que las clases que se llaman ricas —que son en realidad, las clases explotadoras—, hacen para mejor explotar al pueblo y mejor complacerse a sí mismas.

Diego Rivera


 

OCTAVA CONFERENCIA

En las conferencias recientes hemos analizado los casos positivos de una arquitectura con todas las características actuales, no sólo en el programa, no sólo en sus materiales, sino en todas las circunstancias que actualmente rodean a la construcción en relación con el adelanto industrial. Y dijimos que sin crear nada artificial, sino simplemente enraizando en nuestro suelo la obra arquitectónica se lograría una expresión nacional. Dimos, como ejemplo —en mi opinión, irrebatible, no porque no sea criticable, puesto que toda obra de arte lo es, sino por lo positivo—, el trabajo del arquitecto Hernández.

Diego Rivera


 

 

 

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