Los observadores en la Antártida sónica
Por Maria Eugenia García Cortés • Jun 8, 2009 • Categoría: Paisaje SonoroEl cambio climático es la peor crisis que ha enfrentado la humanidad, aunque no sólo a través de mediciones científicas e instrumentación meterológica se puede sensibilizar acerca de ello. La exploración sonora en estaciones polares también contribuye a documentar y concientizar sobre la situación de los glaciares, foco rojo del calentamiento global, a través del arte, la cultura y la tecnología digital.
Sonidos ambientales del Lago Hoare
Reflexión de Andrea Polli sobre el trabajo de investigación de la Antártida.
La investigadora y artista digital estadounidense, Andrea Polli, en su ponencia multimedia Antártida: Paisaje sonoro, Geovisualización Auditiva y las Geografías Social del Cambio Climático Mundial, presentada en el Foro Mundial de Ecología Sonora, que organizó la Fonoteca Nacional en marzo de 2009, mostró nuevas propuestas para abordar esta problemática, como la geosonificación o audio sin palabras, una efectiva colaboración entre ciencias del arte y el medio ambiente.
A través de la Residencia de Artistas, patrocinada por la Fundación Nacional de Ciencias de los Estados Unidos, Andrea Polli trabajó durante dos meses al lado de científicos que estudiaban las repercusiones mundiales del tiempo y el cambio climático de la Antártidca. Antes de viajar hacia aquella zona helada, había desarrollado una geosonificación especializada de modelos altamente detallados de tormentas que devastaban el área de Nueva York, proyectada en el Central Park, el corazón de la Ciudad de Nueva York y uno de lugares pioneros del mundo en el monitoreo climático.
Para enfocar su proyecto en un escenario tan inusual como la Antártida, la artista e investigadora sonora se inspiró en la historia. Los diarios del Almirante Richard Byrd, explorador a principios del siglo 20, durante su solitaria estancia invernal en un campo remoto de la Antártidca, hablan del beneficio que representa vivir simplemente en contacto con los ritmos naturales de la tierra, y señala: “? la mitad de la confusión que experimenta el mundo proviene de no saber lo poco que necesitamos”.
Más que apostarle a los instrumentos meteorológicos, Andrea Polli se enfocó en el agente, en los observadores que registran el tiempo y el clima (realidad de campo). ??A pesar de los instrumentos sofisticados y la detección remota, la gente en la Antártida depende en gran medida de los humanos en la tierra que dirigen su mirada a las nubes?.
La artista e investigadora sonora durante su exposición en la Fonoteca Nacional
Al entrevistar a científicos sobre esta relación ciencia-humanos, le impresionó el consenso sobre la importancia del conocimiento no cuantitativo, la experiencia visceral de un sitio, y cómo el sonido proporciona a los habitantes un sentido del lugar; cómo su calidad acústica proviene de las actividades y el comportamiento de los habitantes.
Andrea Polli recopiló toda esta información en el concierto Sonic Antarctica, presentado en radio transmisiones y transmisiones de Internet, cuyo CD de audio combina grabaciones de campo de paisajes sonoros naturales y artificiales de la Antártida, voces de destacados científicos y de personas que trabajan en ambientes extremos, además de sonificaciones de datos relacionados con el tiempo y el clima de esa apartada región, bajo el concepto de investigación de clima en el dominio público y la idea de la realidad de campo.
Su propósito es enfatizar el papel del ser humano en la experimentación, entendimiento y conexión con el tiempo y el clima mundial, para fomentar una mayor armonía con estas fuerzas naturales.
La trayectoria de la artista e investigadora, entrevistas de audio y video con casi 20 investigadores científicos, un video documental corto y actualizaciones de su proyecto, entre otros materiales, se pueden escuchar y ver en: www.90degreessouth.org.

